¡Me encantan las flores! Con sus colores y formas tan distintas nos proporcionan entre otras cosas: aromatizan de forma natural, mejoran el estado anímico, ya que los distintos colores inyectan optimismo, reducen el estrés, relajan y animan, incrementan la concentración, nos relajan y tienden a ponernos de buen humor y cuando las obsequiamos con ello estrechamos los lazos de unión en las relaciones interpersonales.
En esta ocasión realicé unos anillos bordados a punto de vapor, sobre una tela negra y luego los coloqué sobre una base cuadrada para anillo en plata vieja.
Y como buena amante de las flores y plantas que soy no podían faltar en mi balcón, en mi estudio y por supuesto a mi alrededor.













